Estabamos en La Coruña. Era un poco temprano por la mañana. Courtney, Jen y yo habían decidido caminar por la calle a la Torre de Hércules. Sin mucha gente, a causa de la hora, la vista del oceano era linda. Llegamos a la torre después de cuarenta minutos y era más impresianante de las fotos. Una foto no puede captar la magnitud del faro. Es alto y hecho de piedra el color de oro. Con el resto del grupo, empezamos nuetra viaje...a subir la montaña de 248 escalones....
El primer piso era ruinas de los romanos. No sabía que estaban allí, y por eso, eran más fascinantes. A la vista de las escaleras, estaba preocupada. Eran muy estrechos, y no había mucho espacio para los dos “carriles” del tráfico. Pero, algo me sorprendió. Las mujeres (y a veces los hombres también..) que estaban bajando de la torre pararon para darnos bastante espacio para pasar y nos mandaron “¡sube!” Tenían sonrisas grandes por sus caras. Era como si pudiéramos trabajar juntos porque compartimos un meta común. Era como si quisieron que tuviéramos éxito con nuestra subida porque sabían que era dificil y al mismo tiempo, como Caitlin ha dicho, “vale la pena.” También era la primera vez que un forestero español era simpático a mí.
Me interesó que la gente pudiera conectar conmigo (y con nosotros). Hasta ese momento, no había sentido como si hubiera tenido/hecho una buena conexión con algún español, aparte de familia anfitriona. Quiero conocerse a más gente española y siento que esto no va a ocurrir y esto me frustra. Nunca me he dado miedo a conocer gente nueva. Pero esta experiencia me da más confianza. Tengo ocho meses para mejorar.